¡Victoria! ¡Lo he conseguido! Un año de "El Pataleo". 52 entradas. Una por semana. Algunas creo que me han quedado bien, otras las borraría para siempre... Uno de mis objetivos era, precisamente, "aguantar" un año entero escribiendo semana tras semana. Considero que es el comienzo. El siguiente reto es la constancia: seguir año tras año escribiendo mi entrada diaria. Así se consolida un blog. No os fiéis de las cosas que llegan con poco esfuerzo o demasiado rápido: la constancia en el trabajo es lo que hace que aquello que hacemos tenga solidez. Aunque sea de muy poquito en muy poquito: "El que va despacio va lejos".
¿Y de que voy a seguir hablando? Pues principalmente de aquellas injusticias que nos hacen más difícil el día a día. Porque aunque se supone que vivimos en una sociedad civilizada y avanzada, las injusticias, atropellos, abusos, robos y actuaciones estúpidas y absurdas aparecen frecuentemente en nuestro día a día. Así pues, seguiré "pataleando" porque a veces sólo nos queda este recurso.
Por supuesto, como también hay que hablar de lo bueno, os comentaré cosas de cine, de hobbies, de como vivir, en definitiva, el día a día que, cual mito de Sísifo, nos paraliza y nos consume. Así pues, para comenzar el año, ahí os va un regalo:
Por novena o décima vez he retomado la lectura de "EL HOBBIT". Próximo estreno de la mano de PETER JACKSON: 17 de Diciembre. Vuelve la magia de TOLKIEN.
domingo, 1 de enero de 2012
domingo, 25 de diciembre de 2011
¡Feliz Navidad!
En tal día como hoy, no hay pataleo que valga. Os deseo Feliz Navidad. Y para que la disfrutéis, os recomiendo una película para estas fiestas: La Taberna del Irlandés. Dirigida por JOHN FORD y protagonizada por JOHN WAYNE y LEE MARVIN. No podéis dejar de ver la celebración Navideña que nos regala el gran director. ¡FELIZ NAVIDAD!
domingo, 18 de diciembre de 2011
El cliente tiene ¿siempre? la razón.
Siendo un niño de diez años (año arriba, año abajo), me llamó poderosamente la atención un póster que vi en una tienda en donde se explicaba "El reglamento de El Jefe". Las tres primeras reglas eran las siguientes:
1.- El Jefe tiene razón.
2.- El Jefe tiene siempre razón.
3.- Si el Jefe no tuviera razón, se aplican los artículos 1 y 2.
Muchos años me costó entender aquello. Mi paso por la mili y discutir sobre momentos flectores en vigas hiperestáticas con un comandante reforzó mi comprensión acerca de tan complejo tema.
Gracias a Dios, en ciertos ámbitos podemos aprovecharnos de las tres primeras reglas de El Jefe. Me refiero cuando vamos de clientes a comprar en la tienda X. Lo digo porque hace unas semanas me contaba una lectora de este blog lo mal que le trataron en la tienda de toda la vida. Su indignación le llevó a decidir no volver más. Efectivamente, el mercado de libre comercio en el que vivimos, nos permite elegir entre muchísimas ofertas. Así que los vendedores desagradables (cada vez hay menos, pero a veces te topas con alguno de ellos) tendrán que hacer de tripas corazón y pensar que si no le caigo bien al cliente no volverá por mi comercio.
Yo voy a contar una cosa que me sucedió en el OTANO. No me importa poner el nombre con mayúsculas ya que aquel día me faltó poco para escribir una carta en el periódico local. El Otano es uno de los mejores restaurantes de Pamplona. Está en el casco viejo en la calle San Nicolás. Digo que es uno de los mejores porque cuando me preguntan por el, siempre digo que es muy bueno porque lo es... aunque yo haya jurado no volver a pisarlo. Y es que "lo cortés no quita lo valiente". ¿qué me pasó en el Otano? Pues que hace cosa de cinco años fuí a comer un sábado cualquiera y comí estupendamente. Pedí la cuenta y tardaron tres cuartos de hora en traérmela. Esto no es de recibo en un restaurante de esta categoría. Aunque yo no tenga pinta de rico y no sea cliente habitual. Así que, como en Pamplona habrá varias decenas de restaurantes de todo tipo, he jurado no volver. Otra cosa que hice aquel día en el Otano fue no dejar propina. Siempre suelo dejar propina cuando el servicio es bueno (es decir, casi siempre). Mi desprecio hacia el trato recibido aquel día empezó por no reconocerles ese extra y, siempre que me preguntan por el restaurante en cuestión, siempre digo que no pienso volver.
Como esta, podemos tener muchísimas anécdotas y sucedidos. Mención aparte merecen las compañías telefónicas. Sobre ellas pienso desahogarme otro día despacio porque se merecen no una, sino varias entradas.
Ya sabéis, si os tratan mal, siempre hay otra tienda de lo mismo muy cerquita. Ahora, si como ANTONIO BANDERAS en DESPERADO, os encontráis un cartel que pone "The client is always wrong", desconfiad.
1.- El Jefe tiene razón.
2.- El Jefe tiene siempre razón.
3.- Si el Jefe no tuviera razón, se aplican los artículos 1 y 2.
Muchos años me costó entender aquello. Mi paso por la mili y discutir sobre momentos flectores en vigas hiperestáticas con un comandante reforzó mi comprensión acerca de tan complejo tema.
Gracias a Dios, en ciertos ámbitos podemos aprovecharnos de las tres primeras reglas de El Jefe. Me refiero cuando vamos de clientes a comprar en la tienda X. Lo digo porque hace unas semanas me contaba una lectora de este blog lo mal que le trataron en la tienda de toda la vida. Su indignación le llevó a decidir no volver más. Efectivamente, el mercado de libre comercio en el que vivimos, nos permite elegir entre muchísimas ofertas. Así que los vendedores desagradables (cada vez hay menos, pero a veces te topas con alguno de ellos) tendrán que hacer de tripas corazón y pensar que si no le caigo bien al cliente no volverá por mi comercio.
Yo voy a contar una cosa que me sucedió en el OTANO. No me importa poner el nombre con mayúsculas ya que aquel día me faltó poco para escribir una carta en el periódico local. El Otano es uno de los mejores restaurantes de Pamplona. Está en el casco viejo en la calle San Nicolás. Digo que es uno de los mejores porque cuando me preguntan por el, siempre digo que es muy bueno porque lo es... aunque yo haya jurado no volver a pisarlo. Y es que "lo cortés no quita lo valiente". ¿qué me pasó en el Otano? Pues que hace cosa de cinco años fuí a comer un sábado cualquiera y comí estupendamente. Pedí la cuenta y tardaron tres cuartos de hora en traérmela. Esto no es de recibo en un restaurante de esta categoría. Aunque yo no tenga pinta de rico y no sea cliente habitual. Así que, como en Pamplona habrá varias decenas de restaurantes de todo tipo, he jurado no volver. Otra cosa que hice aquel día en el Otano fue no dejar propina. Siempre suelo dejar propina cuando el servicio es bueno (es decir, casi siempre). Mi desprecio hacia el trato recibido aquel día empezó por no reconocerles ese extra y, siempre que me preguntan por el restaurante en cuestión, siempre digo que no pienso volver.
Como esta, podemos tener muchísimas anécdotas y sucedidos. Mención aparte merecen las compañías telefónicas. Sobre ellas pienso desahogarme otro día despacio porque se merecen no una, sino varias entradas.
Ya sabéis, si os tratan mal, siempre hay otra tienda de lo mismo muy cerquita. Ahora, si como ANTONIO BANDERAS en DESPERADO, os encontráis un cartel que pone "The client is always wrong", desconfiad.
domingo, 11 de diciembre de 2011
Competentes, incompetentes y otros
Hace unos días leí la siguiente noticia en un diario digital:
"El 31% de los españoles está sobrecualificado para su actual empleo"
Es decir: casi la tercera parte de los que tienen un empleo en este país va "sobrado". Puede ser que la preparación sea ligeramente superior a la requerida o nos podemos encontrar a todo un ingeniero de caminos, canales y puertos de dependiente en el Decathlon. Este último caso, entraría de lleno en la actual masificación de la Universidad Española (de esto ya hablé hace cosa de un mes) lo que hace que "sobren" titulados superiores.
Sin embargo, creo que es mucho más interesante dar la vuelta a la estadística: si el 31 % de los españoles está sobrecualificado, ¿qué pasa con el 69 % restante?
Podríamos tener dos casos claros: el primero (y espero que fuera el mayoritario) que fueran trabajadores que están perfectamente delimitados en sus cometidos. El cambio de puesto de estos trabajadores debería estar acompañado de una serie de cursos, o, como se dice ahora, de la adquisición de una serie de habilidades y competencias que hicieran que la cualificación para el nuevo puesto fuera la correcta. El segundo de los casos es preocupante: ¿cuántos trabajadores de este país no están capacitados para desempeñar el puesto que tienen? Es decir, ¿hasta qué punto se cumple el principio de Peter: http://es.wikipedia.org/wiki/Principio_de_Peter ? O peor, ¿existen verdaderos incompetentes en puestos de relevancia?
Supongo que el lector se sabrá contestar según las experiencias de cada uno. Yo por mi parte, me sigo preguntando si se están haciendo bien las cosas. Noticias como esta, que pasan desapercibidas, son pequeñas muestras de que las cosas no se están haciendo bien.
"El 31% de los españoles está sobrecualificado para su actual empleo"
Es decir: casi la tercera parte de los que tienen un empleo en este país va "sobrado". Puede ser que la preparación sea ligeramente superior a la requerida o nos podemos encontrar a todo un ingeniero de caminos, canales y puertos de dependiente en el Decathlon. Este último caso, entraría de lleno en la actual masificación de la Universidad Española (de esto ya hablé hace cosa de un mes) lo que hace que "sobren" titulados superiores.
Sin embargo, creo que es mucho más interesante dar la vuelta a la estadística: si el 31 % de los españoles está sobrecualificado, ¿qué pasa con el 69 % restante?
Podríamos tener dos casos claros: el primero (y espero que fuera el mayoritario) que fueran trabajadores que están perfectamente delimitados en sus cometidos. El cambio de puesto de estos trabajadores debería estar acompañado de una serie de cursos, o, como se dice ahora, de la adquisición de una serie de habilidades y competencias que hicieran que la cualificación para el nuevo puesto fuera la correcta. El segundo de los casos es preocupante: ¿cuántos trabajadores de este país no están capacitados para desempeñar el puesto que tienen? Es decir, ¿hasta qué punto se cumple el principio de Peter: http://es.wikipedia.org/wiki/Principio_de_Peter ? O peor, ¿existen verdaderos incompetentes en puestos de relevancia?
Supongo que el lector se sabrá contestar según las experiencias de cada uno. Yo por mi parte, me sigo preguntando si se están haciendo bien las cosas. Noticias como esta, que pasan desapercibidas, son pequeñas muestras de que las cosas no se están haciendo bien.
domingo, 4 de diciembre de 2011
LADRONES
Vivo en un pueblo de unos mil habitantes. En uno de tantos que existen en Navarra y cerca de la comarca de Pamplona. Desde hace un par de meses, hemos sufrido una intensa oleada de robos en las casas y chalets de nuestro pueblo y de los alrededores.
Ayer estuve hablando con una de las vecinas afectadas. Son varios los matices que quiero destacar:
En primer lugar, la gran sensación de indefensión e inseguridad que se le queda a uno cuando le entran en casa y le destrozan absolutamente todo en un tiempo récord.
En segundo lugar, la impunidad con la que actúa esta gentuza.
En tercer lugar, la total falta de confianza en la justicia (este aspecto es especialmente grave).
Ante estos aspectos, me pregunto, principalmente, una cosa: ¿vivimos en una sociedad segura y justa? Pues desgraciadamente la respuesta es NO. Un rotundo NO. Además, la impresión que tiene la gente de la calle es esta: ni seguridad ni justicia.
Otra de las cosas que quería destacar es que los rumores siempre apuntan a bandas de inmigrantes. Creo que ha habido un gran descontrol en la inmigración en los últimos años y, con el agravante del paro, proliferan los actos delictivos.
Quiero dejar claro que a veces somos injustos apuntando a un colectivo. Me explico: donde vivo hay una importante comunidad de Rumanos. Son gente trabajadora, que aprende el idioma y las costumbres, que se integra en la sociedad a la que llega y que, además, realizan EXCELENTEMENTE los trabajos a los que se dedican. Me parece injusto que siempre que se hable de bandas de ladrones se diga: "son Rumanos". Como si pudiéramos juzgar a todos por unos pocos impresentables. Cuando le preguntaron a WINSTON CHURCHILL que opinaba de los franceses, contestó: "No conozco a TODOS los franceses".
En cualquier caso, seguimos sufriendo el ataque de los amigos de lo ajeno. Gente cobarde que actúa con impunidad en las sombras y aprovechando nuestros descuídos. Que nos vigila para saber qué hacemos y que viola nuestra intimidad y nuestras posesiones. Posesiones que a veces nos cuesta duro trabajo ganar y que estos indeseables nos destruye en pocos minutos.
Que queréis que os diga: procuraré dejar siempre todo bien cerrado aunque sé positivamente que cuando quieran entrar en mi casa lo harán sin mayor problema. Tendremos que convertir nuestras casas en fortalezas para vivir tranquilos. Sólo me queda la actitud inteligente de hacer un control de daños previo y, por supuesto, el recurso de el pataleo.
Ayer estuve hablando con una de las vecinas afectadas. Son varios los matices que quiero destacar:
En primer lugar, la gran sensación de indefensión e inseguridad que se le queda a uno cuando le entran en casa y le destrozan absolutamente todo en un tiempo récord.
En segundo lugar, la impunidad con la que actúa esta gentuza.
En tercer lugar, la total falta de confianza en la justicia (este aspecto es especialmente grave).
Ante estos aspectos, me pregunto, principalmente, una cosa: ¿vivimos en una sociedad segura y justa? Pues desgraciadamente la respuesta es NO. Un rotundo NO. Además, la impresión que tiene la gente de la calle es esta: ni seguridad ni justicia.
Otra de las cosas que quería destacar es que los rumores siempre apuntan a bandas de inmigrantes. Creo que ha habido un gran descontrol en la inmigración en los últimos años y, con el agravante del paro, proliferan los actos delictivos.
Quiero dejar claro que a veces somos injustos apuntando a un colectivo. Me explico: donde vivo hay una importante comunidad de Rumanos. Son gente trabajadora, que aprende el idioma y las costumbres, que se integra en la sociedad a la que llega y que, además, realizan EXCELENTEMENTE los trabajos a los que se dedican. Me parece injusto que siempre que se hable de bandas de ladrones se diga: "son Rumanos". Como si pudiéramos juzgar a todos por unos pocos impresentables. Cuando le preguntaron a WINSTON CHURCHILL que opinaba de los franceses, contestó: "No conozco a TODOS los franceses".
En cualquier caso, seguimos sufriendo el ataque de los amigos de lo ajeno. Gente cobarde que actúa con impunidad en las sombras y aprovechando nuestros descuídos. Que nos vigila para saber qué hacemos y que viola nuestra intimidad y nuestras posesiones. Posesiones que a veces nos cuesta duro trabajo ganar y que estos indeseables nos destruye en pocos minutos.
Que queréis que os diga: procuraré dejar siempre todo bien cerrado aunque sé positivamente que cuando quieran entrar en mi casa lo harán sin mayor problema. Tendremos que convertir nuestras casas en fortalezas para vivir tranquilos. Sólo me queda la actitud inteligente de hacer un control de daños previo y, por supuesto, el recurso de el pataleo.
domingo, 27 de noviembre de 2011
De baja
Hoy no hay pataleo, chicos. Estoy en la cama. Iba a poner el comentario que le hace JOHNNY HOOKER al poli SNYDER en "El Golpe", la primera vez que se encuentran, pero lo buscáis vosotros solitos.
sábado, 19 de noviembre de 2011
¿Qué ordenador me compro?
Pues eso. Pregunta que se me hace con cierta frecuencia. Antes de ir al grano voy a explicar que es lo que sé en cuestión informática:
* He manejado todos los sistemas operativos de Windows desde el año 1992 (desde el Windows 3.1).
* Anteriormente, había asistido a un cursillo de informática en el año 1983 ó 1984. Allí aprendí a programar en BASIC y a utilizar el DOS.
* Desde el año 1990 he utilizado ordenadores con sistema operativo UNIX. Es un sistema operativo en el que no me considero un experto, pero me defiendo...
* He programado en FORTRAN, C y C++.
* Me considero un experto en Microsoft EXCEL. He programado varias hojas EXCEL con VBA para empresas.
* También me considero un experto en el manejo de ABAQUS: un programa para el análisis mediante elementos finitos. El hecho de manejar este programa me está llevando a aprender PYTHON para facilitarme la tarea de manejar modelos con ABAQUS (por cierto, de todo lo que llevo escrito, el PYTHON es el lenguaje más completo y más versátil que me he encontrado... supongo que habrá lectores que discreparán, pero para gustos están los colores...)
* He utilizado MATLAB en numerosas ocasiones.
* Actualmente voy por la vida con un MacBook Pro de 15" a cuestas. Hablaré de Apple más adelante en esta entrada.
* Si el tiempo me lo permite y todas mis obligaciones también, me meteré a fondo a aprender OBJECTIVE C. Algunos compañeros míos de trabajo me han sugerido que aprenda JAVA o JAVA SCRIPT, pero no me llama la atención.
Bueno, además de esto, soy co-autor de algunos manuales de informática que desarrollamos un equipo de ayudantes con el profesor titular de Informática en la Escuela Superior de Ingenieros de San Sebastián. Pero de eso, hace ya muchísimo tiempo y está ya desfasado.
Así pues, con todo este curriculum, muchísima gente me viene con la pregunta: "¿qué ordenador me compro?"
Hay que puntualizar un detalle importantísimo: EL ORDENADOR ES UNA HERRAMIENTA. Igual que un martillo, que un destornillador, que una lavadora o que un horno microondas. Todo lo que he mencionado son aparatos que sirven para algo. Desde luego, que nadie intente apretar un tornillo con un martillo porque, aunque se pueda, no quedará bien y supondrá un enorme esfuerzo.
Con esta matización, hay que saber, en primer lugar, qué se va a hacer con el ordenador. Hay gente que lo utiliza para navegar por Internet, hay gente que lo utiliza para generar documentos, hay gente que lo utiliza para gestionar bases de datos, algunos lo utilizamos para calcular estructuras...
Por tanto, después de la pregunta de la entrada, yo contesto con otra: "¿qué vas a hacer con el?" "Imagínate que lo tienes encima de una mesa en tu casa. Llegas. Lo enciendes. ¿y entonces qué?"
Pues hay gente que no sabe exactamente que va hacer con el. Hay gente que simplemente lo quiere como un comunicador grande (vamos, como un smartphone a lo grande) y utilizar Skype o el mail a lo grande. Algunos lo quieren para jugar (a estos es fácil demostrarles que una X-Box, una PS3 o una WII les vale, no la tienen que configurar y no hay problemas de virus... y es más barato que un PC). Otros simplemente quieren aparentar y quieren el más grande o el más caro (fui testigo de como una señora entraba en El Corte Inglés de una ciudad X y el vendedor le iba enseñando todo lo que había expuesto mientras la señora le iba insistiendo que quería lo mejor... si esta señora supiera para que quería un ordenador iría como NATALYA SIMONOVA en la tienda IBM que aparece en el Moscú de GOLDENEYE).
Luego está el asunto del presupuesto. Esta pregunta puede ir antes o después de la pregunta acerca del uso. Mis dos últimos portátiles han pasado de los 2000 euros. No es por fardar. Ojalá pudiera haberme gastado menos, pero no quería problemas.
Y esa es otra guerra: he acabado con Apple PORQUE CON LA MARCA DE LA MANZANA NO HE TENIDO NINGUN PROBLEMA. Lo pongo en mayúsculas porque he acabado muy harto de Windows (y mira que lo he manejado y lo sigo manejando). Sobre esto, hablaré otro día porque ya me alargo mucho.
En definitiva: si os vais a comprar un ordenador, tenéis que haceros a la idea de que es una herramienta. El iPhone (o smartphone que tengáis), también es una herramienta. El iPad, también lo es (aunque la gente no lo haya entendido: NO ES UN ORDENADOR, es otra cosa y muy útil, por cierto). Así que, antes de comprar lo mejor de lo mejor, asesoraros y reflexionar que vais a hacer con el. Si vais a seguir utilizando la calculadora para hacer sumas, no necesitáis Excel... y esto es verídico!!
* He manejado todos los sistemas operativos de Windows desde el año 1992 (desde el Windows 3.1).
* Anteriormente, había asistido a un cursillo de informática en el año 1983 ó 1984. Allí aprendí a programar en BASIC y a utilizar el DOS.
* Desde el año 1990 he utilizado ordenadores con sistema operativo UNIX. Es un sistema operativo en el que no me considero un experto, pero me defiendo...
* He programado en FORTRAN, C y C++.
* Me considero un experto en Microsoft EXCEL. He programado varias hojas EXCEL con VBA para empresas.
* También me considero un experto en el manejo de ABAQUS: un programa para el análisis mediante elementos finitos. El hecho de manejar este programa me está llevando a aprender PYTHON para facilitarme la tarea de manejar modelos con ABAQUS (por cierto, de todo lo que llevo escrito, el PYTHON es el lenguaje más completo y más versátil que me he encontrado... supongo que habrá lectores que discreparán, pero para gustos están los colores...)
* He utilizado MATLAB en numerosas ocasiones.
* Actualmente voy por la vida con un MacBook Pro de 15" a cuestas. Hablaré de Apple más adelante en esta entrada.
* Si el tiempo me lo permite y todas mis obligaciones también, me meteré a fondo a aprender OBJECTIVE C. Algunos compañeros míos de trabajo me han sugerido que aprenda JAVA o JAVA SCRIPT, pero no me llama la atención.
Bueno, además de esto, soy co-autor de algunos manuales de informática que desarrollamos un equipo de ayudantes con el profesor titular de Informática en la Escuela Superior de Ingenieros de San Sebastián. Pero de eso, hace ya muchísimo tiempo y está ya desfasado.
Así pues, con todo este curriculum, muchísima gente me viene con la pregunta: "¿qué ordenador me compro?"
Hay que puntualizar un detalle importantísimo: EL ORDENADOR ES UNA HERRAMIENTA. Igual que un martillo, que un destornillador, que una lavadora o que un horno microondas. Todo lo que he mencionado son aparatos que sirven para algo. Desde luego, que nadie intente apretar un tornillo con un martillo porque, aunque se pueda, no quedará bien y supondrá un enorme esfuerzo.
Con esta matización, hay que saber, en primer lugar, qué se va a hacer con el ordenador. Hay gente que lo utiliza para navegar por Internet, hay gente que lo utiliza para generar documentos, hay gente que lo utiliza para gestionar bases de datos, algunos lo utilizamos para calcular estructuras...
Por tanto, después de la pregunta de la entrada, yo contesto con otra: "¿qué vas a hacer con el?" "Imagínate que lo tienes encima de una mesa en tu casa. Llegas. Lo enciendes. ¿y entonces qué?"
Pues hay gente que no sabe exactamente que va hacer con el. Hay gente que simplemente lo quiere como un comunicador grande (vamos, como un smartphone a lo grande) y utilizar Skype o el mail a lo grande. Algunos lo quieren para jugar (a estos es fácil demostrarles que una X-Box, una PS3 o una WII les vale, no la tienen que configurar y no hay problemas de virus... y es más barato que un PC). Otros simplemente quieren aparentar y quieren el más grande o el más caro (fui testigo de como una señora entraba en El Corte Inglés de una ciudad X y el vendedor le iba enseñando todo lo que había expuesto mientras la señora le iba insistiendo que quería lo mejor... si esta señora supiera para que quería un ordenador iría como NATALYA SIMONOVA en la tienda IBM que aparece en el Moscú de GOLDENEYE).
Luego está el asunto del presupuesto. Esta pregunta puede ir antes o después de la pregunta acerca del uso. Mis dos últimos portátiles han pasado de los 2000 euros. No es por fardar. Ojalá pudiera haberme gastado menos, pero no quería problemas.
Y esa es otra guerra: he acabado con Apple PORQUE CON LA MARCA DE LA MANZANA NO HE TENIDO NINGUN PROBLEMA. Lo pongo en mayúsculas porque he acabado muy harto de Windows (y mira que lo he manejado y lo sigo manejando). Sobre esto, hablaré otro día porque ya me alargo mucho.
En definitiva: si os vais a comprar un ordenador, tenéis que haceros a la idea de que es una herramienta. El iPhone (o smartphone que tengáis), también es una herramienta. El iPad, también lo es (aunque la gente no lo haya entendido: NO ES UN ORDENADOR, es otra cosa y muy útil, por cierto). Así que, antes de comprar lo mejor de lo mejor, asesoraros y reflexionar que vais a hacer con el. Si vais a seguir utilizando la calculadora para hacer sumas, no necesitáis Excel... y esto es verídico!!
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